Opciones en el Caribe para obtener pasaporte invirtiendo en bienes raíces

https://a.travel-assets.com/findyours-php/viewfinder/images/res70/117000/117236-Trunk-Bay.jpg


El Caribe ha pasado a ser un destino deseado no solo por sus playas de ensueño y su vida tranquila, sino también por una tendencia en aumento: adquirir la ciudadanía mediante la compra de bienes raíces. Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, y Santa Lucía tienen programas de ciudadanía por inversión (CBI, por sus siglas en inglés), que permiten a los compradores adquirir un pasaporte caribeño al comprar una propiedad, que en algunos casos comienza en los 200,000 dólares.

La práctica, que se ha disparado en los últimos años, atrae principalmente a ciudadanos de países como Estados Unidos, Ucrania, Turquía, Nigeria y China, y se ha intensificado por la creciente volatilidad política y social, especialmente en EE.UU. Estos programas no solo ofrecen el beneficio de una nueva nacionalidad, sino que también otorgan acceso sin visado a más de 150 países, incluidos el Reino Unido y la zona Schengen, lo que aumenta considerablemente su atractivo para los ciudadanos internacionales.

Un mercado inmobiliario en auge y la búsqueda de seguridad

De acuerdo con reportes recientes, las agencias de bienes raíces en Antigua experimentan dificultades para cubrir la creciente demanda de propiedades de lujo, que generalmente se adquieren con el propósito de obtener la ciudadanía. Nadia Dyson, representante de Luxury Locations, una de las agencias líderes en bienes raíces en Antigua, afirma que hasta un 70% de sus clientes tienen como objetivo principal conseguir la ciudadanía mediante su inversión. La mayoría de estos compradores son de Estados Unidos, donde el interés en estos programas de inversión ha aumentado debido a las tensiones políticas internas y a las inquietudes relacionadas con la seguridad.

Leer más  Italia: Guía para la sucesión familiar sin desviar la estrategia

El cambio en las tendencias de compra se ha hecho evidente. En el pasado, muchos compradores optaban por adquirir propiedades en el Caribe por razones de estilo de vida, pero ahora la adquisición de una propiedad se ha convertido en una forma directa de obtener una segunda nacionalidad, lo que permite a los compradores la libertad de moverse por el mundo sin restricciones. Dyson observa que, aunque el programa de Antigua no exige residencia, muchos compradores prefieren mudarse a tiempo completo a la isla.

El atractivo de estos programas se debe a la facilidad para los ricos de obtener una segunda nacionalidad sin perder su ciudadanía original, algo que también es altamente valorado por las personas de negocios. Además, la falta de impuestos sobre plusvalías, sucesiones e incluso sobre la renta en muchos de estos países, ha atraído a inversores de todo el mundo.

El impacto de la inestabilidad política y los beneficios de la ciudadanía

El incremento en la solicitud de pasaportes caribeños ha continuado en alza desde la aparición de la pandemia de COVID-19. Las limitaciones al viajar hicieron que las personas más adineradas comprendieran la relevancia de contar con varios pasaportes para eludir restricciones internacionales. La situación política interna en los EE.UU. también ha influido considerablemente. Luego de las elecciones de 2020 y 2024, varios estadounidenses consideraron los programas CBI como un «plan de respaldo» ante la intensificación de la polarización política, según comentó Dominic Volek, de la firma de consultoría Henley & Partners, quien ha registrado el aumento en las solicitudes de ciudadanía por medio de inversión de ciudadanos estadounidenses.

Leer más  Oro: refugio seguro ante la volatilidad

Este fenómeno no es privativo de los residentes de Estados Unidos; individuos de diversas regiones del mundo han optado por los programas de CBI en el Caribe para obtener una movilidad más flexible y, en ciertas ocasiones, para garantizar una «protección» frente a lo que perciben como riesgos a sus libertades civiles y de viaje en sus naciones de origen.

Polémicas y preocupaciones internacionales

Aunque estos programas han crecido en popularidad, no han estado libres de controversias. En 2012, cuando Antigua inició la venta de pasaportes con el fin de estimular su economía, la idea recibió críticas de varios habitantes de la isla. Personas manifestaron su disconformidad en las calles, sosteniendo que se estaba «mercantilizando» la identidad nacional a cambio de dinero, lo que provocó una discusión ética sobre la comercialización de la ciudadanía.

Además, las autoridades de otros países del Caribe, que no tienen estos programas, por ejemplo, San Vicente y las Granadinas, han manifestado su descontento, y la comunidad internacional ha demostrado inquietud ante la posibilidad de que estos programas sean empleados para la evasión de impuestos o actividades ilegales. La Unión Europea y Estados Unidos han indicado que están observando los programas detenidamente, y han amenazado con eliminar los beneficios de acceso sin visado para los ciudadanos de los países caribeños si no se implementan medidas más rigurosas para controlar a los solicitantes.

Un modelo económico para algunos, un desafío para otros

Aunque estos programas han enfrentado críticas y preocupaciones a nivel internacional, diversos países caribeños que los han implementado sostienen su relevancia económica. El líder de Dominica, Roosevelt Skerrit, junto con su par de Santa Lucía, Philip J Pierre, han manifestado que los programas de CBI son claros y que las inversiones han sido vitales para el desarrollo de infraestructuras y el impulso económico en sus naciones. En el escenario de Antigua, los recursos obtenidos por la comercialización de pasaportes han sido esenciales para evitar la bancarrota del país y costear proyectos importantes, tales como hospitales y construcciones de infraestructura.

Leer más  Bi Bank apoya el desarrollo del arte y el empoderamiento empresarial en Panamá

Aunque los ingresos obtenidos del programa CBI representan entre el 10% y el 30% del Producto Interno Bruto (PIB) de estas naciones, los gobiernos de la región se han visto obligados a equilibrar la necesidad de generar ingresos con la necesidad de garantizar que el proceso sea seguro y ético. En respuesta a las preocupaciones internacionales, las islas caribeñas han tomado medidas para reforzar la supervisión de los solicitantes de ciudadanía, incluyendo auditorías periódicas y entrevistas obligatorias.

Un equilibrio delicado entre crecimiento económico y ética

La ciudadanía por inversión ha pasado de ser una herramienta económica controvertida a un modelo que genera ingresos vitales para algunas naciones caribeñas. Mientras que para muchos es una vía atractiva para asegurar una mayor libertad de movimiento y estabilidad política, otros cuestionan las implicaciones éticas y de seguridad. El futuro de los programas de CBI dependerá de cómo los países caribeños manejen este equilibrio, con una supervisión más estricta y un enfoque que garantice la transparencia, mientras aprovechan los beneficios económicos de la venta de pasaportes.

Por Horacio Germán

Articulos Relacionados